TIC: Eficaz ayuda contra desastres en América Latina. Fuente: SciDevNet

Fuente: SciDevNet

[LIMA] Sismos, huracanes, deslizamientos, lluvias torrenciales, inundaciones, nevadas, son algunos de los riesgos que enfrentan América Latina y el Caribe, y causan no solo pérdidas humanas y materiales sino dan al traste con años de trabajo y obstaculizan el desarrollo. Ante tan dura realidad, diversas iniciativas locales y desde la ciencia y la tecnología aportan novedosas soluciones.
 
Unas combinan las enormes posibilidades que ofrecen las tecnologías de información y las comunicaciones (TIC), con la creatividad de talentos jóvenes para ofrecer herramientas en línea, asequibles y gratuitas.

  Otras, más tradicionales, están dirigidas a fortalecer las capacidades de organización, entrenamiento y respuesta de la sociedad civil ante fenómenos naturales, con ayuda de la cooperación internacional.

 
“He conocido experiencias muy valiosas [en América Latina] para integrar la gestión de desastres en la planificación del desarrollo con un enfoque integral”, revela Rebeca Arias, representante residente en Perú del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
 
Señala que del 2000 a la fecha, la región ha perdido US$210.000 millones y más de 30 mil personas han sido afectadas por los desastres naturales “especialmente y de manera desproporcionada, los más pobres”, dice a SciDev.Net.
 
“En un instante se pierde todo lo logrado en años de esfuerzos”, continúa.

“La ciencia tiene que asegurarse que su discurso pueda ser aprovechado por los tomadores de decisión y generar información basada en conocimiento que ayude a esos procesos de toma de decisión para aminorar el riesgo”.

Ricardo Mena

 
Contrariamente a lo que se cree, no son los grandes eventos geológicos —como los sismos— los que causan mayores daños: el 90 por ciento de pérdidas humanas y afectaciones a las principales infraestructuras son causados por fenómenos hidrometeorológicos pequeños y medianos, dice Ricardo Mena, jefe para las Américas de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR).
 
Durante la IV Sesión de la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres de las Américas, realizada este año en Guayaquil (27-28 de mayo) se constató que faltan muchos esfuerzos para fortalecer la capacidad de resiliencia de la región, incluyendo el riesgo ya acumulado por años de mal manejo.
 
“Tenemos que poner la mayor cantidad de esfuerzos en asegurar que las políticas de desarrollo, ordenamiento territorial, inversión pública y gestión ambiental privilegien el tema de riesgos para que podamos construir ciudades más resilientes. Para lograrlo es necesario que comunidades y gobiernos locales integren su trabajo cotidiano de desarrollo con aspectos de la gestión de riesgo de desastres”, señala Mena a SciDev.Net.
 
En ese marco, el papel de la ciencia y de la tecnología resulta vital. “La ciencia tiene que asegurarse que su discurso pueda ser aprovechado por los tomadores de decisión y generar información basada en conocimiento que ayude a esos procesos de toma de decisión para aminorar el riesgo”, indica.
 
Roy Barboza, secretario ejecutivo del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres de América Central, organismo regional intergubernamental con sede en Guatemala, reconoce que si bien algunas investigaciones científicas están llegando a los políticos, “por lo general su aplicación requiere montos faraónicos”.
 
“Ante ello, los gobiernos nacionales o locales recurren a soluciones pequeñas que puedan atender parte del problema y se convierten en una especie de ‘parche’, no una verdadera solución, por lo que al siguiente evento volvemos a tener el problema en toda su magnitud, con pérdidas importantes”, explica a SciDev.Net.
 

El auxilio de las TIC

 
“Las TIC pueden servir para que la comunidad use y se beneficie de los sistemas de información [contra los desastres]”, corrobora Gerardo Jaramillo, jefe de la oficina asesora de información y planeación de la unidad de gestión de riesgo de desastres del gobierno de Colombia. 
 
De su oficina salieron dos iniciativas que han convertido a la población en beneficiaria y proveedora de información: ‘Alerta temprana’ y ‘yo reporto’.
 
La primera se desarrolló con Google. Muestra en tiempo real todas las alertas hidrometeorológicas activas en Colombia y brinda recomendaciones ante fenómenos climáticos severos. Este sistema se ha implementado en Japón, Taiwán, Australia y Estados Unidos. Colombia es el primer país latinoamericano en usarlo.
 
Y ‘yo reporto’ permite informar en tiempo real la ocurrencia de 17 fenómenos naturales. “La información que el usuario remite es recibida en una sala de crisis que funciona las 24 horas, verifica los datos y activa la ayuda en caso de requerirse”, explica.
 
Además de reportar vía GPS la información exacta del evento una vez que ha sido confirmado, entrega datos sobre los eventos de los últimos 12 meses ocurridos en la localidad más cercana a la que se halla el usuario y muestra los eventos validados en los últimos tres días en el país.
 
Ambas herramientas se descargan gratuitamente y su producción no le costó un centavo al erario colombiano, se enorgullece Jaramillo.
 
La primera se trabajó directamente con Google y la segunda fue un proyecto premiado en un concurso promovido por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, donde ingenieros recién egresados compiten por generar en 48 horas el mejor desarrollo de las ideas que se presentan.
 
“Esta experiencia demuestra que no se necesita tener una gran financiación para lograr este tipo de desarrollos”, acota y anuncia que en octubre estarán lanzando otras dos herramientas TIC.
 
En Chile, el Sistema de Alertas de Emergencias (SAE) pasó su prueba de fuego en abril pasado, cuando la alerta de tsunami que se activó después del terremoto en la zona norte del país fue enviada por las autoridades pertinentes directamente a los usuarios que se encontraban en zonas de riesgo.
 
A diferencia del caso colombiano, no es una aplicación sino un servicio incorporado a la mayoría de celulares que se venden en ese país, gracias a un acuerdo con las compañías operadoras. Está georreferenciado y completamente separado de otros servicios (textos, voz, datos) para garantizar que el mensaje sea recibido aun cuando la red colapse. Tampoco se puede desactivar.
 
Perú,  en cambio, tardará un año en implementar sus sistemas de alerta temprana en los celulares y a un costo de casi dos millones de dólares.
 

Las particularidades de Centroamérica

 
Centroamérica, con ayuda de la cooperación internacional, también viene desarrollando diversas iniciativas de gestión de riesgo de desastres.
 
A fines de junio se probó en Honduras un nuevo software de respuesta a desastres naturales, llamado GeoSHAPE, que permite a los socorristas conocer dónde se ubican las zonas más afectadas y hacia dónde debe fluir la ayuda.
 
La Unión Europea otorgó en mayo US$2,9 millones a los seis países centroamericanos para fortalecer sus capacidades comunitarias de preparación y respuesta efectiva ante desastres, reducción de riesgos y adaptación, con énfasis en “la construcción de capacidades de mujeres líderes”,  precisó en un comunicado.
 
Y el Banco Mundial desembolsó US$24 millones para facilitar el ingreso de Honduras y Nicaragua al Mecanismo de Seguros contra Riesgos Catastróficos del Caribe (CCRIF, por sus siglas en inglés), instrumento que proporciona fondos inmediatos para atender emergencias por eventos naturales, como huracanes, terremotos o lluvias excesivas.
 
“Honduras y Nicaragua, históricamente son los dos países a los que hay que ayudar más”, admite Roy Barbosa. En términos generales [en Centroamérica] necesitamos mejorar la calidad de nuestros indicadores de desastres para poder demostrarle a la cooperación internacional cuánto hemos avanzado a partir de una línea de base, prosigue.
 
Señala que la región latinoamericana debe “trabajar más con los poderes ejecutivo, legislativo, los ministros de hacienda y finanzas para generar confianza de que los recursos para gestión de riesgo de desastres que se obtengan, realmente van a tener buen uso”.
 
“A nuestros países les cuesta mucho tomar decisiones en sus congresos sobre recursos para gestión de riesgos. No son proactivos sino reactivos: actúan cuando llega el evento”, concluye.  
  
Vea el video del Sistema de Alerta de Emergencias de Chile:

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