Cae un 64,5% la dotación para programas plurianuales de cooperación al desarrollo. Alejandra Agudo. El País. Madrid 26 AGO 2014

Fuente: El País

Los continuos recortes en el presupuesto de la AECID se traducen en un desplome de la ayuda pública destinada a las intervenciones de largo plazo de las ONG en el período 2014-2017

MARÍA JOSÉ DURÁN

El presupuesto para que las ONG desarrollen proyectos amplios y de largo recorrido en países en desarrollo ha caído un 64,5%. Mientras que para el período 2010-2013 se dotaron más de 450 millones de euros, en la última convocatoria de los llamados convenios de cooperación se han otorgado 160 para los cuatro años entre 2014 y 2017. Una cantidad que la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ha repartido entre 65 propuestas, de las 166 que se presentaron, de 36 organizaciones. Oxfam Intermón y Cesal son las organizaciones a las que se han concedido mayor cantidad de ayuda con 11,5 y 9,5 millones de euros, respectivamente, que recibirán en cuatro anualidades para cada uno de sus programas seleccionados (2,5 millones en total para cada uno de ellos, algunos en colaboración con otras organizaciones).

La importancia de estos convenios es que permiten intervenciones “de largo plazo y calado para el desarrollo en los países donde se realizan. No son puntuales como los proyectos anuales”, según apunta Laura López de Ceráin, responsable de este tipo de convocatorias en la AECID. Por eso, añade, no han querido renunciar a seguir apoyando a las ONG con este tipo de subvenciones pese a que el presupuesto de la Agencia ha caído un 74% desde 2011. El organismo es, de hecho, de los que más han notado la tijera en la partida de cooperación, pues los compromisos con fondos europeos o con otras instituciones internacionales son fijos e ineludibles.

Desde la Coordinadora de ONG de Desarrollo (CONGDE) reconocen el esfuerzo de la AECID por mantener esta modalidad de ayuda, pero alertan de que la “infradotación” tiene lógicamente “implicaciones en la calidad y alcance del trabajo que se puede desarrollar, habiéndose limitado seriamente la potencialidad y el impacto del instrumento de los convenios plurianuales”. Añade la entidad que se ha perdido una oportunidad para asumir adecuadamente los compromisos con otros países en materia de desarrollo: “Lo que se traduce en impacto en las condiciones de vida de millones de personas”.

¿Qué ayudas reciben las ONG?

La Agencia Española de Cooperación al Desarrollo, dependiente del Ministerio de Exteriores, tiene tres modalidades de subvenciones a las que pueden optar las organizaciones no gubernamentales. Las diferencias son de carácter temporal (en función del tiempo programado para finalizar un programa) o en las características de las entidades que pueden solicitarlas.

“El sistema de reparto de fondos se basa en la ‘concurrencia competitiva’, es decir, en la presentación de solicitudes a las convocatorias que estén abiertas”, explica el organismo. Estos son los tres tipos:

  • Acciones: las pueden solicitar las ONG para el Desarrollo españolas (ONGD), organizaciones de países socios y otras entidades, para todo tipo de iniciativas de cooperación internacional y de educación para el desarrollo.

  • Proyectos: para intervenciones de como máximo dos años, solicitadas por ONGD españolas con al menos cinco años de experiencia —bien en un único país en desarrollo, de redes o de investigación, o bien en educación para el desarrollo en España—. Cada año se abre una convocatoria que establece los países elegibles y los sectores y líneas de actuación en cada uno de ellos. La última convocatoria es la de 2013.

  • Convenios: solo los pueden solicitar las ONGD españolas calificadas para ellos, que son 47 de las 2.000 que hay en el país, según datos de la CONGDE. Permiten financiar intervenciones estratégicas que la Agencia negocia en detalle con las ONGD de hasta cuatro años y de grandes presupuestos. La última convocatoria es la correspondiente al período 2014-2017. La anterior cubría la de 2010-2013; en 2012 también se convocó, pero el proceso se paralizó poco después de comenzar.

Las 166 propuestas que presentaron las ONG calificadas por la AECID para hacerlo, pedían en conjunto 500 millones de euros, indica López Ceráin. Con 160 para repartir, no se podía atender a todas. Por eso, detalla, ha habido un “desfase entre lo solicitado y lo que se ha dado finalmente”. Lo que explica que la mayoría de intervenciones subvencionadas han recibido la cantidad mínima estipulada –2,5 millones por programa; en el caso de los educativos, éste es de un millón–. Con ello se ha conseguido que se mantenga el número de organizaciones que reciben esta ayuda que son solo tres menos (36) que en el anterior periodo (39), apunta la responsable de la AECID. “Hemos intentado hacer el menos daño posible al sector, que además es muy dependiente. De no hacerlo así, la ayuda hubiera recaído en pocas ONG”, subraya.

Proyecto en Senegal realizado por una ONGD y financiado por la Agencia Española de Cooperación. / aecid

David del Campo, director de programas de Save the Children, cree que ese criterio de beneficiar a todas las organizaciones posibles con el mínimo de dinero significa que “no se ha hecho una apuesta por la calidad”. Para él, es una oportunidad perdida de “dar un paso más en la excelencia de la cooperación”. En su opinión, ante la escasez de recursos, estos se tendrían que haber repartido entre menos ONG y programas, pero con mayores cantidades. Y pone de ejemplo la comparación de dos de sus propuestas (para no desmerecer a las de otras entidades) aprobadas: “Le han dado el mismo peso a un convenio muy ambicioso junto a Acción contra el Hambre en Filipinas para fortalecer la preparación frente a desastres y mejorar la eficacia de la respuesta ante las crisis humanitarias, con 2,5 millones a repartir entre las dos organizaciones, que a otro que hemos presentado individualmente en Senegal, dotada con el mismo monto”. Calculadora en mano, argumenta que el impacto de un programa de cuatro años con 26.000 euros al mes (2,5 millones entre dos ONG y para cuatro años) no es competitivo en comparación con aquellos subvencionados por otras agencias. “El impacto es menor”, dice. Y les obliga a rediseñar las propuestas –cuyos costes iniciales según las propuestas presentadas son mayores que la subvención- y priorizar qué quieren hacer.

“No hay sobresalientes, todos somos aprobados”, apostilla Del Campo. Ceráin apunta, sin embargo, que los que han pasado [65 de 166] es porque son “de una calidad altísima, son los que tienen las calificaciones más altas”. Y añade: “El proceso de valoración ha sido riguroso y transparente, según los criterios del Plan Director”. Se refiere al documento en el que se establecen las prioridades de la cooperación española y que, entre otras cuestiones, fija en 23 los países estratégicos y señala los sectores principales de acción como educación, sanidad, agricultura o acceso al agua y saneamiento. Al final, el resultado de la convocatoria es una fotografía desenfocada, critica del Campo: “Se hace de todo en todas partes, sin una apuesta clara por sectores o zonas geográficas”.

Por regiones, los programas en Centroamérica y Caribe son los que se llevan la mayor cantidad de dotación, un 31% de los 160 millones; seguida de América del Sur (23%), África Subsahariana (21%), Magreb y Oriente Próximo (11,5%), Asia (4,5%). El resto se reparte entre programas de educación para el desarrollo en España y aquellos de asistencia humanitaria ante crisis que requieren una rápida respuesta, sin ámbito geográfico preestablecido. Es el caso del brote de ébola último, desastres naturales como el ocurrido en Filipinas o la declaración de una hambruna, como todo apunta a que sucederá en Sudán del Sur. Para ello, se destina casi un 10% del total de la ayuda (15,9 millones).

Los recortes tienen efectos sobre las condiciones de vida de millones de personas

CONGDE

Por países, Bolivia, Colombia y El Salvador son los mayores beneficiados, con 10 millones de euros cada uno en distintos programas. En el continente africano, Etiopía y Mozambique reciben mayor cantidad de ayuda (7,5 millones respectivamente). En Asia, solo un país será receptor: Filipinas.

En cuanto a los sectores, el desarrollo de los servicios sociales básicos en países pobres y de renta media es prioritario para la cooperación, según se extrae de este reparto plurianual. A ellos se dirige el 40% del total, más de 64 millones de euros. La sanidad, con 12 programas, y la educación, con 7 aprobados, acaparan gran parte de ese presupuesto (30 y 21 millones de euros respectivamente).

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