El polvo de hadas de la Amazonia. Ramiro Escobar. El País. Lima 22 AGO 2014

Fuente: El País

El investigador del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazonia (INPA), Antonio Nobre, desvela los cinco secretos del bosque amazónico y alerta sobre el peligro de su deforestación

El científico brasileño Antonio Nobre. / Pablo Correa

Fue el primero en hablar en el III Encuentro Panamazónico realizado en Lima, entre el 6 y el 7 de agosto. Tiene un verbo apasionado y una cualidad algo inusual en un científico: saber enhebrar los datos con relatos, la explicación con la emoción. Antonio Nobre, investigador del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazonia (INPA), cuenta en esta conversación cuál es la magia de la Amazonia, en qué consisten sus secretos y por qué el cambio climático y la deforestación la amenazan muy seriamente…

¿Estamos ya en ‘El día después de mañana’ del cambio climático? Estamos en una situación demasiado grave. Al punto que la comunidad científica, que no suele concordar entre sí, ha formado un bloque de homogénea convicción sobre el tema. El cambio climático ya no es más proyección.

¿Y cómo se manifiesta esta gravedad en la Amazonia? En la deforestación, que remueve la capacidad del bosque para mantenerse. Lo ha hecho por millones de años en condiciones adversas. Pero hoy se ha reducido su capacidad. Antes había dos estaciones amazónicas, la húmeda y la más húmeda.

Que eran bastante reconocibles. Ahora tenemos una estación húmeda moderada y una estación seca. Y la seca tiene un efecto muy perverso. Porque, cuando no llueve, los árboles se tornan inflamables, el fuego entra y ya no hay más bosque tropical.

Los chorros verticales y el polvo de hadas

Con todo, la Amazonia tiene aún cinco secretos. Es algo que los pueblos nativos siempre supieron y que nuestra civilización no percibió. Pero, en los últimos 30 años, la Ciencia ha revelado estos cinco secretos. El primero es cómo el bosque amazónico mantiene la atmósfera húmeda a 3.000 kilómetros del océano…

… Y hacer que la lluvia llegue hasta la Patagonia. Y a los Andes, por 3.000 o casi 4.000 kilómetros. A otras partes que están lejos del océano, como el desierto del Sáhara, no les llega agua. En América del Sur eso no pasa y se debe al primer secreto: los chorros verticales de agua.

¿Cuál es el secreto de ese secreto? Que los árboles amazónicos son bombas que lanzan al aire 1.000 litros de agua diarios. La sacan del suelo, la evaporan y la transfieren a la atmósfera. Todo el bosque amazónico pone 20.000 millones de toneladas de agua en la atmósfera al día. El río Amazonas, el más caudaloso del mundo, pone en el Atlántico 17.000 millones de toneladas en el mismo lapso.

Increíble, ¿cómo se descubrió? Midiendo. Con torres de estudio, con satélites que detectaban ese transporte de vapor, que es un vapor invisible.

Producido por los árboles casi mágicamente. La magia viene en el segundo secreto. ¿Cómo es posible que, si el aire de la Amazonia es muy limpio, porque la alfombra verde cubre la tierra, haya tanta lluvia? El océano también tiene un aire limpio, pero no llueve mucho sobre él. Los científicos descubrimos un misterio.

¿Cuál? Para formar una nube, que son gotas de agua en suspensión, hay que transformar el vapor bajando la temperatura. Pero si no tienes una superficie, sólida o líquida, de partículas para las semillas de nubes, el proceso no comienza.

“El bosque amazónico pone 20.000 millones de toneladas de agua en la atmósfera al día”

¿Qué hace el bosque entonces? Genera lo que llamamos polvo de hadas. Son olores que salen de los árboles y que en la atmósfera húmeda se oxidan para precipitar un polvo finísimo que es muy eficiente para formar lluvia.

Parece un cuento. Es que el bosque constantemente manipula la atmósfera y produce lluvias para sí, algo casi mágico. Los gases salen de los árboles, son como perfumes y se volatilizan.

Una suerte de gran fragancia sostenible. Es un océano verde, distinto del azul. El azul no tiene ese mecanismo porque carece de árboles. Tiene algas, que producen un poquito, pero no como el verde.

La bomba biótica y los ríos voladores

Vamos al tercer secreto. Vamos. En la Amazonia, el aire que viene del hemisferio norte cruza el Ecuador, entra y va hasta la Patagonia. Hasta ahí llega ese aire húmedo, que viene del Atlántico ecuatorial.

Con los vientos alisios. Sí, con los alisios que trajeron las carabelas de los europeos, 500 años atrás. Pero ocurre que los alisios del océano sur fluyen hacia el norte. ¿Qué hace que ese viento vaya contra la tendencia de la circulación global? Dos físicos rusos con los que colaboro resolvieron esa pregunta al estudiar el efecto del vapor del chorro vertical amazónico.

Otra vez el chorro vertical. Ellos descubrieron, por la física fundamental de los gases, que esas condensaciones de vapor jalan el aire de los océanos para dentro del continente y crean una especie de agujero de agua. Es como una bomba biótica. El bosque trae su propia humedad del océano.

“Donde están los bosques no tienen sequías, ni exceso de agua, ni huracanes, ni tornados. Es como una póliza de seguros”

Y todavía hay más… El cuarto secreto es la transferencia de esta humedad amazónica a otras regiones: los Andes en Perú, los páramos en Colombia… Si tú ves el mapa del mundo, encontrarás que hay un cinturón húmedo que pasa por el Ecuador, por el África y por el sureste asiático.

Es la línea ecuatorial. Así es, pero en la línea de trópicos, el de Cáncer al Norte y el de Capricornio al Sur, están todos los desiertos. El de Atacama en Chile, o el de Namibia en África. Sin embargo, esa parte donde está el 70% del PIB de América del Sur, que va desde Cuiabá a Buenos Aires, de Sao Paulo hasta los Andes, ¡es húmeda! A pesar de estar en la línea de los desiertos.

¿Y cuál es el misterio allí? Se llama ríos voladores. Es una gran masa de aire húmedo bombeada por la Amazonia contra los Andes, que son una pared de hasta más de 6.000 metros de altura, y que la envía a las áreas donde debería haber desierto. Por eso llueve en Bolivia o Paraguay.

Falta, finalmente, el quinto secreto. El quinto secreto es que, si uno pone en un gráfico todos los huracanes que ha habido en la historia, —la NASA lo ha hecho— en la zona de los bosques ecuatoriales no hay ni uno. Y esa región es la que tiene más energía porque la radiación solar es muy intensa.

“El sistema terrestre es un organismo y está muy enfermo”

Debería haber ciclones, como en India y Pakistán. No los hay porque el dosel del bosque, donde están las copas de los árboles, es rugoso y hace que los vientos sean forzados a disipar su energía, con lo que se calma la atmósfera.

Pero hay tormentas. Claro, aunque no suelen ser destructivas. Donde están los bosques no tienes sequías, ni exceso de agua, ni huracanes, ni tornados. Es como una póliza de seguros contra los eventos extremos atmosféricos.

La guerra contra la ignorancia

Ahora, estos cinco secretos están en riesgo… El problema se llama deforestación. Si a un borrachín le quitan la mitad del hígado, le va a ser difícil lidiar con el alcohol. Eso es lo que está pasando con la Amazonia. Le estamos quitando un órgano al sistema terrestre.

¿Entonces la Amazonia no es el pulmón, sino el hígado del planeta? Es el pulmón, el hígado, el corazón… ¡Es todo! Esa bomba biótica es un corazón que constantemente bombea. El polvo de hadas también funciona como una escoba química frente a contaminantes como el óxido de azufre. El mejor aire es el de la Amazonia.

Y, sin embargo, la seguimos destruyendo. Si tú vas con una motosierra, un tractor o fuego, la Amazonia no tiene defensa. Las invenciones del hombre pueden ser benditas, como la medicina, pero también terribles, como la motosierra. Por eso propongo un esfuerzo de guerra.

¿En qué consistiría? Es una concentración para resolver un problema que lo amenaza todo. La ciencia hoy nos permite saber que la situación es gravísima. Y lo que propongo es batallar contra la ignorancia, el principal motivo de la destrucción del bosque amazónico.

Las prioridades globales parecen otras. En el 2008, los bancos fueron salvados en 15 días. Se gastaron trillones de dólares en eso. La crisis financiera no es nada comparada con la crisis ambiental.

“La ciencia hoy nos permite saber que la situación es gravísima. Hay que batallar contra la ignorancia”

– ¿Qué pasa? ¿Estamos embriagados con la civilización? Es una embriaguez primitiva. Cuando vas a un médico y te dice que tienes una enfermedad avanzada, ¿tú qué haces? ¿sigues fumando? El sistema terrestre es un organismo y está muy enfermo. La contaminante es la parte más degenerada del ser humano.

¿Podemos salvar a la Amazonia de esa enfermedad? Yo creo que si tenemos una capacidad similar a la que tuvimos para salvar los bancos, sí. Porque ella tiene un poder impresionante de regeneración.

Debería importarle a todo el mundo, además. La atmósfera tiene una cosa llamada teleconexiones. Un modelo climático puede demostrar que los cambios en la Amazonia van a afectar los ciclones en Indonesia.

El secreto mayor es despertar entonces… Y saber que lo que hacemos ahora es determinante. Las generaciones posteriores van a sufrir las malas elecciones de hoy. La generación que está en la Tierra hoy tiene la conducción de un tren que puede irse al abismo o una oportunidad de vivir mucho más.

Un pensamiento en “El polvo de hadas de la Amazonia. Ramiro Escobar. El País. Lima 22 AGO 2014

  1. excelente análisis del problema, esto va mas allá de vivir cómodamente en la indiferencia, pongámonos a ser eco de lo que debió ser la principal preocupación principal de los industriales que aprovechándose de la ignorancia y pobreza de los pueblos, fomentaron la forestación ya sea por la minería o la industria muchas gracias dios lo bendiga

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