La agonía financiera de las ONG. por Lorena Cabrerizo. El País. Blog 3500 Millones Ideas irreverentes contra la pobreza

Fuente: El País

La agonía financiera de las ONG. por Lorena Cabrerizo. El País. Blog 3500 Millones Ideas irreverentes contra la pobreza Foto acnur

© ACNUR/B.Sokol

Continuando con el progresivo desmantelamiento de la política de cooperación, el actual gobierno está modificando la ya de por sí exigua Ley de Subvenciones para ONG. En síntesis, hay dos grandes cambios que afectarán directamente a la supervivencia de estas organizaciones, englobadas en lo que más ampliamente se denomina tercer sector o sociedad civil organizada: el requisito de la cofinanciación y el mecanismo de pagos.

En relación al primero, la novedad estriba en que ya no será posible subvencionar el 100% de los proyectos, y que el porcentaje de cofinanciación, que en la mayoría de los casos se requiere, se incrementa, dejando fuera a muchas ONG con escasos recursos propios o teniendo que acudir a la empresa privada para completar el coste total de sus proyectos. En relación al segundo, y salvo excepciones, las organizaciones tendrán que buscar mecanismos de crédito para adelantar las subvenciones concedidas, las cuales serán abonadas una vez se justifiquen, esto es, una vez se ejecuten los proyectos.

En las últimas décadas, el crecimiento de este sector ha sido considerable y atiende fundamentalmente al propio interés de los Estados en fortalecer sus sociedades civiles. Una actitud que responde, al mismo tiempo, a razones diversas como la implantación de las libertades de asociación y expresión, incentivar el pluralismo y la tolerancia, promocionar la estabilidad social y el Estado de Derecho, o el reconocimiento de la ineficiencia del sector público en la gestión de determinados servicios (aunque a veces no se trate de reconocer la ineficiencia sino de adelgazar intencionalmente el Estado).

Este interés se convierte, a su vez, en condición necesaria para la expansión y fortalecimiento de las propias organizaciones que conforman la sociedad civil, pues la mejora de su desempeño dependerá, en una buena medida, de la normativa interna (reglas formales como leyes y reglamentos) que dicta cada Estado y de su capacidad para establecer un entorno institucional favorecedor o inhibidor de la actividad de estas organizaciones. En consecuencia, las subvenciones y ayudas que reciben constituyen, para la gran mayoría, un elemento imprescindible para realizar las funciones democratizadoras que cumplen en la sociedad.

Bajo esta reforma, muchas organizaciones se enfrentarán a serias dificultades para continuar con sus proyectos. Una ONG que conozco bien, cuyas acciones se orientan a  generar mecanismos que garanticen el cumplimiento de los derechos sociales y económicos -tanto en España como en países menos desarrollados-, verá reducida su capacidad para atender a personas sin acceso al crédito convencional para poder desarrollar un modo de vida digno ante la falta de empleo. Se reducirá igualmente su capacidad para innovar en formas de hacer economía desde el desarrollo local, así como su capacidad para incidir ante empresas y multinacionales que no cumplen con su responsabilidad social y medioambiental, una función que además se vería condicionada al tener que acceder a recursos de esas mismas empresas, tal y como sugiere la reforma. Al igual que otras ONG, esta también contribuye a la participación de los ciudadanos para que voluntariamente contribuyamos con nuestros recursos (dinero, tiempo, habilidades e ideas) a la promoción de actividades que nos son comunes, una labor que necesita igualmente disponer de una mínima estructura para su funcionamiento.

En la senda de las medidas de aniquilación que el actual gobierno está llevando a cabo en la esfera de nuestros derechos y libertades, el objetivo que subyace a la reforma de la actual Ley de Subvenciones no es, precisamente, el de fortalecer su sociedad civil sino el de su desactivación. Mediante la agonía financiera de sus organizaciones, se elimina uno de los principales mecanismos de resiliencia que tenemos como individuos para defendernos de las agresiones que recibimos a diario por parte de los intereses capitalistas.

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